miércoles, 2 de febrero de 2011

Hay que estar atento

Hay que saber defender una postura y evitar las malas influencias de quienes te imponen sus frustraciones disfrazadas de derechos contrapuestos a naturales obligaciones.

miércoles, 14 de abril de 2010

Bicentenario - Argentina

En base a un artículo referido al bicentenario de la República Argentina, cuyo autor conozco, respondí lo siguente:

Me parece un aporte de abajo hacia arriba para una Argentina mejor.

Estoy un poco decepcionado con eso que nosotros, el pueblo no político, el que nació aquí y vive aquí, es el responsable de lo que tenemos.

Somos una sociedad desobediente. Inteligente. Que plantea. Que piensa… Etc. Etc. Etc. Tenemos un país con cuatro climas, Etc. Etc. Etc.
 No puedo decir que soy un experto en historia, pero nacimos de un Virreinato. Ya me suena a poco serio.
 Creo que todo eso quedó en la clase dirigente desde su génesis.
 Diferente son otras historias de naciones que nacieron queriendo una patria propia. Se escaparon de otro lado y llegaron a su tierra prometida.

Aún así, somos muy jóvenes. Es muy cierto, que educando cada uno a sus hijos inculcando valores que apunten a un mundo mejor para todos, el resultado debería llegar.

Creo que el ser humano busca su bienestar. Como el cuerpo es temporal, este bienestar se acota al tiempo que durará su vida. No son muchos los que piensan en el futuro que no van a vivir. Esto hace que cada uno quiera resultados inmediatos. Se salva él, roba un poquito, aprovecha la oportunidad. Este es el punto. La oportunidad. Quiere decir que puede hacerlo y… es mas, le da resultados.
 No hay reglas. Nunca importaron. Somos el virreinato, no el reino. Esto es de paso, es el oro de las Indias.

Partiendo de la base que el ser humano sin cultura (generalmente religiosa) piensa en su hoy; y a lo sumo en un futuro vivible. Ante la carencia de una cultura madre que nos vea como un país, donde haya oportunidades para todos (no regalos) me refiero a trabajo. Que nos demos cuenta que todos debemos tener la oportunidad de vivir dignamente; y así se minimicen los ilícitos. Donde el pago de los impuestos sirva para la seguridad, la educación y la salud. Donde el elegido para gobernar no destruya lo que el otro hizo para sobresalir un tiempo. Que vea el futuro que no va a vivir, que defina reglas de convivencia claras; y que se castigue al que las infringe. Hasta tanto esto no suceda, va a ser muy lento. Tal vez nunca lleguemos a destino. Vivamos tratando de salvarnos, ya que esa es la regla que nos rige.

Está muy bien aportar en cada uno de los hogares, un concepto de nacionalismo, de amor a la Patria. Es un aporte para cambiar la cultura del salvémonos ya.

Tu escrito también lo es. Nos ayuda a reflexionar. Sin más, esto es el resultado de haber leído lo tuyo. Todo suma. Pero que no se quede en la utopía.

No le quitemos responsabilidad a la clase dirigente. No nos olvidemos del voto comprado. El que quiere llegar a ser elegido, tiene que luchar contra el que abusa del desesperado. El que está sin trabajo, el carenciado, el que se compra con una promesa inmediata. La muñeca, la bicicleta, el vaso de leche.

Tenés la suerte de no tener carencias vitales y poder pensar en un mundo mejor. El desesperado no; y vota a cualquiera. No lo puedo juzgar, no lo considero el responsable.

Esa clase dirigente es la que tiene que ser vomitada. No es fácil. Sí, es maquiavélico.


PD:

Recordarás el hecho del auto que ocupó durante 5 días mi cochera; y nada pude hacer recurriendo a las leyes. Intervino el consorcio y la policía. Sin embargo la señora vino pidió disculpas por equivocarse y se fue. No tuvo castigo. Mi intención era que busque su auto en un playón de la policía, que tenga que dirigirse hasta allí al menos. Que le quede grabado que cometió una falta ética. Pero no fue así. Por lo tanto se seguirá equivocando ya que la regla es ¿? No sabemos. Como no tiene regla, se rige por la regla humana limitada al tiempo. Quiero mi bienestar. Encuentro un lugar y lo ocupo.

viernes, 12 de marzo de 2010

Es al revés

Le permitieron entrar, por prepotente.

Le importó un carajo, en que cochera dejo su auto. Se equivocó; y lo dejo en otra, que no era la suya.

Se fue de vaciones una semana, ocupando una propiedad privada que no le pertenecía.

Pidió disculpas y se fue...


Cuando llegué de mi trabajo, encuentro en una de mis dos cocheras, un auto que no me pertenecía.

Al entrar a mi departamento, le pregunto a mi señora si ella había autorizado algún auto a ingresar. Ante su respuesta negativa me puse en contacto con el personal de seguridad.

Justamente el día anterior había cambiado la empresa que nos provee dicho servicio. De muy buen modo, les informé que debía haber habido un error. Alguien probablemente había sido autorizado a utilizar la segunda cochera de otro propietario; y confundió su lugar.

A la mañana siguiente, cuando salgo para mi trabajo, encuentro el mismo auto estacionado. Vuelvo a pedir que verifiquen; y me marcho.

Al regresar el auto continuaba allí. Con lo cual vuelvo a hablar y les pido que verifiquen de quien es.

-Estamos preguntando, el tema es que antes de ayer tomamos la guardia y no conocemos a los propietarios.- Me contestó uno de los guardias.

-Por favor, ocúpense. Mañana es fin de año y necesito la cochera.

El auto permaneció allí, fin de año; y un tiempo mas.

El jefe de la empresa de seguridad, se hizo presente para ponerle más trascendencia al tema. Ese treinta y uno de diciembre al mediodía, comenzaron a llamar a cada propietario para ver de quien era el vehículo. Ya habían pasado más de treinta y seis horas, desde que el auto estaba usurpando mi propiedad.

Como era de esperar, no encontraron a todos los propietarios. De los relevados, nadie conocía el vehículo.

Como los guardias no habían anotado a que hora había ingresado ni a que departamento pertenecía, me pareció oportuno formular una denuncia en la policía.

El titular de la empresa de seguridad me acompañó a la policía. No me tomaron la denuncia. Me enviaron a un oficial a verificar si el vehículo tenía pedido de captura. Como no lo tenía, nada podían hacer.

Vuelvo a la comisaría, hablo con el oficial a cargo y me niega hacer la denuncia. Me aconseja moverlo del lugar a un espacio común hasta que lo vengan a buscar.

Se llamó al 911. Vino otro oficial y realizó lo mismo que el anterior.

Conclusión:

Llegó de vacaciones la dueña del auto, pidió disculpas y se marcho.

Por no tener un castigo por su mala acción... se va a seguir equivocando. Parece que no hay argumento legal para castigar este hecho.

La empresa de seguridad, que había tomado el trabajo recientemente, permitió el ingreso del vehículo. Esto se debió a que los propietarios, en muchos casos, se enojan por las preguntas, argumentando altaneramente que están ingresando en su casa. No saben que es un espacio común que conduce a su casa. Por lo tanto por se amables con ciertos propietarios (que son los mas prepotentes) dejan de hacer correctamente su trabajo.

Es todo al revés.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Reflexiones al finalizar un día aburrido

En lugar de definir la felicidad, trata de experimentarla... de sentirla.

Que fácil para algunos perder la estabilidad emocional. Hay distintas escalas. Algunos no tienen retorno.

Unos días atrás, me sentí atacado y decidí no pelear. En otro momento hubiera reaccionado de otra forma. La adrenalina esta vez no me ganó; y creo que salí victorioso.

Evidentemente sigo conmovido por aquel hecho. Me siento bien de no haber gastado energía en contestar.

En ese momento logré una estabilidad emocional, que puso por sobre todo el cuidado de mi mismo.

Es curioso como gastamos energía en cosas sin importancia.

Creo que está bien defenderse, no dejar que te pasen por encima. El punto es la forma.

Conozco a alguien que tiene la habilidad de inventarse historias para calmar su propia realidad. Le da resultado.

A veces la verdad hiere; y si ahondas en ella es peor. No dejes que te lastime.

Creo que no esta bien inventarse una mentira. Sí creo que es bueno restarle importancia a cosas que no está a nuestro alcance resolver.

Si bien es preferible experimentar y sentir la felicidad, en lugar de definirla. Esta bueno reflexionar sobre lo que te aleja de ella.

lunes, 29 de junio de 2009

La discriminación

Negro cabeza. Judío tenía que ser. Maricón. Villero. Bolita y muchos más.

Creo que muchas veces se dicen sin pensar, están incorporados en nuestros hábitos. Provienen de una discriminación cultural que nos precede.

Analizando un poco la frase “negro cabeza”, la mayoría la utiliza para denotar algo de mal gusto; al igual que villero, atribuido a un buscavida, mal vestido, ladronzuelo.

Sin querer entrar a buscar el motivo de estas frases, sería bueno utilizar como adjetivo su propio significado, en lugar de ellas.

Lo que hoy me lleva a escribir es haber compartido, sin ser parte, de una conversación sumamente discriminatoria.

En ella se acusaba a gente, que por el solo hecho de haber nacido ricos, no tenía posibilidad de hacer las cosas bien. Se los descalificaba, se los relacionaba con la iglesia como algo aberrante. “Chupa sirio”, “del Opus Dei”, “que asco me dan”, decían. Nunca cuestionaron a lo que se dedicaban, como lo hacían, sus valores… Simplemente por su forma de hablar, de vestir, o sobre todo su poder adquisitivo, se los hacía a un lado, se los descartaba. Pude percibir el odio en sus palabras.

Yo pasé desapercibido y no emití opinión. No tuve ganas. Pero me quede pensando en lo que es realmente discriminar.

Llegué a la conclusión que es descartar a una persona, por una o muchas condiciones que lo caracterizan de una forma ajena a nuestra cultura. Más aún, lo encasillamos en ese “negro villero”. En el “ricachón”, que parece no interesarse más que en seguir siendo rico; y que nunca va a pensar en el otro. Es no dar oportunidad. Es no ponerse en su lugar antes de juzgarlo.

Puedo entender que al educar a nuestros hijos, tratemos de alejarlos de aquellos que son vagos, adictos a conductas que los dañan física y mentalmente. Puedo entender que es natural juntarse con otros que tienen los mismos hábitos que uno.

Me parece muy mal descalificar a alguien, por no considerarlo parecido a uno mismo.

Démosle, al menos una oportunidad. Tratemos de ver en el otro al ser humano. Utilicemos nuestra sensibilidad para detectar sus valores; y recién allí, veamos si son compatibles con los nuestros.

miércoles, 10 de junio de 2009

Aclaración sobre "El despertar de los cirujas"

Me pasaron el número de teléfono al que se puede llamar, para informar sobre personas que están durmiendo en la calle. En la ciudad de Buenos Aires el número es 108.

Cuando escribí “El despertar de los cirujas” hice referencia metafóricamente, a la indiferencia del gobierno de turno para con esta gente; o mejor dicho con la situación.

Llamé al 108 y fui atendido.

Me parece oportuno aclarar que existe un área, perteneciente al gobierno de la ciudad de Buenos Aires, que ofrece techo y comida a la gente que está en la calle. Según me informaron, se llena un formulario y le brindan posibilidades para salir de esa situación. También me comentaron, que muchos de ellos deciden no aceptar la asistencia social.

No tengo información que me permita emitir un juicio sobre esto.

Solo puedo intuir que algo falla.

martes, 2 de junio de 2009

La ilusión

Casi me detengo a preguntarle porqué estaba ahí, porque había llegado a esa situación que denotaba haberlo perdido todo.

No lo hice. Temí ilusionarlo.

Seguí caminando y la cabeza no me dejaba en paz.

¿Qué representaría yo para él?

Tal vez una solución pasajera. Una moneda para tirar el día a día.

Tal vez hubiera desencadenado una ilusión. El haber hablado con alguien que trabajaba ahí, en esos edificios cercanos al poder político. Sería su esperanza de conseguirle una solución, un techo, un trabajo, una vida mejor.

Las ilusiones… Cuantas veces pasan por mi cabeza. Un instante, una situación que te hace pensar en lo que podría pasar.

Dejas volar la imaginación y ella te lleva a situaciones ideales. Cumplís tus objetivos, triunfas.

Es placentero soñar despierto. Tal vez su cara me demostró que estaba haciendo eso. Lo dejé así, inmerso en su ilusión.

Lo único que hice por él, fue dejarle un deseo. Que cumpla sus sueños. Que puedan éstos darle la fuerza para hacer algo; y sobretodo que se cruce con la gente adecuada que le permita salir adelante.